La conquista islámica del siglo VII integró Palestina en una nueva esfera civilizacional dejando en gran medida en su lugar a la población local. Durante los siglos siguientes la región se convirtió en un centro de aprendizaje islámico, peregrinación y administración, interrumpido dramáticamente por las Cruzadas y luego restaurado bajo los ayubíes y mamelucos.
Los primeros siglos islámicos
Tras la entrada de los ejércitos árabe-musulmanes, la mayoría de la población adoptó gradualmente la lengua árabe y, con el tiempo, el islam. Las iglesias y sinagogas continuaron funcionando. Jerusalén adquirió una importancia religiosa especial como sede de la mezquita de Al-Aqsa y la Cúpula de la Roca.
El interludio cruzado
En 1099 las fuerzas cruzadas capturaron Jerusalén y establecieron reinos latinos. La conquista estuvo acompañada de masacres de habitantes musulmanes y judíos. Durante casi dos siglos, órdenes militares europeas y colonos controlaron zonas costeras y montañosas.
La restauración ayubí y mameluca
La victoria de Saladino en Hattin en 1187 y la recuperación de Jerusalén marcaron un punto de inflexión. El dominio mameluco posterior expulsó los últimos reductos cruzados e integró Palestina en un imperio con sede en El Cairo.