S

Solidarity Basket

Todos los artículos

Historia de Palestina / Español

Español

Historia de Palestina

Palestina no es un concepto inventado en el siglo XX. Es una tierra con raíces profundas, un pueblo continuo y una historia de pertenencia que se extiende a lo largo de milenios. Esta página ofrece el relato general de Palestina tal como lo entienden los propios palestinos: una historia de presencia indígena, capas sucesivas de civilización, ruptura colonial, desposesión masiva y resistencia ininterrumpida. El pueblo palestino nunca ha aceptado el borrado de su historia ni la negación permanente de sus derechos. Su relato es el de la sumud —la constancia— frente a un poder aplastante.

Una tierra que siempre ha estado habitada

Mucho antes de que se dibujaran los mapas políticos modernos, la tierra entre el mar Mediterráneo y el río Jordán albergaba ciudades-estado cananeas, comunidades filisteas costeras y luego poblaciones sucesivas que se convirtieron en los antepasados de los palestinos de hoy. La evidencia arqueológica, la continuidad lingüística y las tradiciones vivas apuntan todas a una presencia profunda y continua. Los palestinos no son recién llegados; son el pueblo de la tierra que permaneció a través de imperios, conquistas y transformaciones.

Desde la Edad del Bronce hasta la Edad del Hierro, la región históricamente conocida como Canaán desarrolló centros urbanos sofisticados, sistemas agrícolas y prácticas culturales. Las personas que vivían allí no desaparecieron. Se adaptaron, se casaron, se convirtieron y continuaron. Esta continuidad es central en la comprensión palestina de la historia: la tierra nunca estuvo vacía y su pueblo nunca se fue por su propia voluntad.

Los imperios llegaron y se fueron — el pueblo permaneció

Asirios, babilonios, persas, griegos, romanos, bizantinos, sucesivos califatos islámicos, cruzados, ayubíes, mamelucos y otomanos gobernaron la tierra en diferentes épocas. Cada uno dejó huellas arquitectónicas, administrativas y culturales. Sin embargo, a través de cada cambio de gobernantes, la población local —arabizada e islamizada a lo largo de los siglos, pero arraigada en capas más antiguas— permaneció como los habitantes principales de aldeas, pueblos y ciudades.

A finales del período otomano, Palestina era una realidad administrativa y social bien definida. Su pueblo hablaba árabe, cultivaba las mismas terrazas de olivos y huertos de cítricos que sus abuelos habían cuidado, y mantenía un fuerte sentido de identidad local y regional. La idea de que Palestina era «una tierra sin pueblo» era una ficción colonial diseñada para justificar la desposesión que vendría.

El proyecto colonial y el camino hacia la catástrofe

A finales del siglo XIX y principios del XX, un movimiento político conocido como sionismo surgió en Europa con el objetivo explícito de establecer un hogar nacional judío en Palestina. Este proyecto coincidió con el declive del Imperio otomano y el auge del poder colonial europeo. La Declaración Balfour de 1917 prometió apoyar un «hogar nacional para el pueblo judío» en Palestina mientras solo se refería vagamente a los derechos de las comunidades no judías existentes —que constituían la abrumadora mayoría de la población.

Bajo el Mandato británico (1920–1948), las instituciones sionistas adquirieron sistemáticamente tierras, construyeron estructuras económicas y militares paralelas y se prepararon para el Estado. Los árabes palestinos, que formaban aproximadamente el 90 por ciento de la población al comienzo del Mandato, se organizaron políticamente, protestaron y se rebelaron (especialmente en 1936–1939).

La Nakba de 1948 — La catástrofe fundacional

Más de 750.000 palestinos fueron expulsados de sus hogares. Más de 400 aldeas fueron vaciadas y en muchos casos arrasadas. Familias que habían vivido durante generaciones en lugares como Lydda, Ramle, Deir Yassin, Tiberíades, Safed, Haifa, Jaffa y cientos de otras localidades se convirtieron en refugiados de la noche a la mañana. El Plan Dalet proporcionó directrices operativas para la toma de territorio. Las masacres sembraron el terror. Las marchas forzadas vaciaron ciudades. El derecho de retorno de estos refugiados y sus descendientes sigue siendo una de las cuestiones fundamentales no resueltas del conflicto.

Ocupación, colonización y resistencia continua

En 1967 Israel ocupó Cisjordania, Jerusalén Este, la Franja de Gaza y otros territorios. Esta ocupación ha durado ya más de medio siglo. Ha ido acompañada de la construcción de cientos de asentamientos en tierra ocupada, la construcción de un muro de separación, puestos de control militares, demolición de viviendas y un complejo sistema de control que fragmenta la vida y el territorio palestinos.

Gaza, Cisjordania y la realidad presente

Hoy Palestina sigue siendo una cuestión viva. En Gaza, bajo bloqueo desde 2007 y sometida a asaltos militares repetidos de escala devastadora, más de dos millones de personas continúan sobreviviendo y resistiendo. En Cisjordania, los enfrentamientos diarios con colonos y el ejército dan forma a la vida. La violencia de los colonos ha aumentado. En la diáspora, millones de palestinos mantienen la memoria de sus aldeas y la exigencia del retorno.

La historia continúa

Esta serie de páginas cuenta esa historia en detalle. Está escrita desde una perspectiva palestina clara —no como propaganda, sino como el relato histórico de un pueblo que se niega a desaparecer. La historia de Palestina todavía está siendo escrita por quienes insisten en que la justicia, por muy retrasada que esté, sigue siendo posible.