Los Acuerdos de Oslo de 1993–1995 despertaron esperanzas entre muchos palestinos de que la ocupación terminaría y surgiría un Estado soberano sobre las fronteras de 1967. Esas esperanzas fueron sistemáticamente defraudadas. Los asentamientos continuaron expandiéndose y las cuestiones de estatuto final permanecieron sin resolver.
La promesa y la realidad de Oslo
Oslo creó la Autoridad Palestina y dividió Cisjordania en Áreas A, B y C, reteniendo Israel el control de seguridad general y la autoridad exclusiva en el Área C. En lugar de un arreglo de transición hacia la estatalidad, el arreglo se convirtió en un sistema duradero de autogobierno limitado bajo ocupación continua.
La Segunda Intifada
En septiembre de 2000, tras el fracaso de la cumbre de Camp David y la visita provocadora de Ariel Sharon a la Explanada de las Mezquitas, estalló la Segunda Intifada. Fue más militarizada que la primera y se encontró con una fuerza israelí abrumadora.
La fragmentación como política
A mediados de la década de 2000 la fragmentación física y política de los territorios ocupados estaba avanzada. Gaza fue sellada tras la desconexión de 2005 y el posterior bloqueo. Cisjordania fue dividida por asentamientos, carreteras y el muro en cantones desconectados.